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La formidable historia de

Tediber nació en la cabeza de tres fundadores apasionados: Julien, Juan Pablo y Jean-Christophe.
No es solo porque sus nombres empiezan por una J que se han asociado, sino porque un día, necesitaron cambiar sus colchones.

Jean-Christophe dormía en un colchón de espuma de gama baja.
Juan Pablo dormía en un colchón excesivamente caro que compró en promoción y, al final, era de mala calidad.
Julien, el, no dormía, porque es Julien.

Durante una conversación en el bar «Chez Jeanette», en París,
los tres amigos compartieron sus desilusiones en la búsqueda del colchón. La constatación era abrumadora.
Imposible encontrarse en la multitud de ofertas a disposición, imposible fiarse al precio para conocer la verdadera calidad del colchón,
imposible encontrar un colchón que corresponda a la morfología de dos personas diferentes
(Si, uno de los 3J está casado, pero no os diremos cuál es, curiosos que sois),
imposible probar correctamente el colchón con la ropa puesta, en una tienda llena, con un vendedor que os está mirando,
imposible entender la jerga técnica de los fabricantes.
¡En resumen, una verdadera carrera de obstáculos!

Convencidos que, ya que pasamos un tercio de nuestra vida en la cama, dormir bien tendría que ser un derecho, y no una pelea, los 3J tuvieron esta ambición
simple y un poco loca: cambiar la vida de miles de personas poniendo a disposición, de manera fácil y sencilla

un increíble colchón

El cliente se llama Nicolas, vive en Lille, Francia. Es uno de los mejores amigos de Julien

Juan Pablo le explica a Julien que hay demasiadas fotos de perros en la página web

Al principio, Julien iba a buscar los colchones en la fábrica, en Bélgica, con la camioneta de sus padres y hacía, él mismo, las primeras entregas con Lilian (Primer becario)

Tras haber vendido los 100 primeros colchones, al no recibir ninguna respuesta de clientes insatisfechos, les hemos llamado uno a uno para asegurarse que todo está bien. ¡Y era el caso!

Tras la salida en la televisión, las ventas se multiplicaron. 
La primera llamada que recibimos fue una telespectadora que preguntaba dónde era la trampa

Tras la avería de una furgoneta, algunas entregas se hicieron usando el metro en las horas punta. Desde entonces, tenemos todos el cuerpo duro